Una técnica para gestionar y sentir las emociones

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Muchas personas comen cuando se sienten mal, cuando tienen ansiedad, nervios o cualquier emoción incómoda.

Hay un estudio publicado por la American Psychological Association, que afirma que hasta un 92% de los casos de sobrepeso mejoran al abordar las emociones y la conexión con el cuerpo.

Una parte importante del Método Navarro para Adelgazar consiste en que aprendas a gestionar tus emociones

Cuando pregunto en los seminarios si las emociones son algo físico o algo mental, el 99% de los asistentes afirman que son algo mental.

Hoy vamos a comprobarlo.

Cuando sientes ansiedad, la sientes en el cuerpo, sí, en el estómago o en el pecho. Las emociones son algo esencialmente físico que la mente identifica y etiqueta como ansiedad, tristeza, aburrimiento, miedo, etc.

Lo que te voy a explicar es mi técnica para las emociones que se basa en lo mejor de tres modelos o terapias emocionales, el de Jim Leonard y Phil Laut, llamado Vivation, también en el de Eugene Gendlin, llamado Focusing (enfoque), y finalmente el Tipi de Luc Nicon.

Elementos de las emociones

Las emociones tienen dos elementos.

El primero es energía, son energía física, algo sucede en tu cuerpo cuando tienes ansiedad, y eso que notas es energía. Hay un principio de la física que dice que “la energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma”.

Eres energía física y en tu cuerpo surgen emociones en forma de energía física. Es una danza constante e imparable de energía que surge en tu cuerpo. Las emociones suceden, tú no las creas. No sabes lo que sentirás en 5 minutos, ni lo que sentirás al irte a dormir.

El segundo elemento es la información. Las emociones contienen información sobre la relación que tienes contigo mismo, con los demás y con el mundo.

¿Te aprecias o te criticas?, ¿cómo es tu autoestima?, ¿lo que crees que piensan los demás de ti te afecta?, ¿te dejas llevar?, ¿haces todo lo posible por agradar a los demás y que estén bien? ¿sientes que el mundo es inseguro, terrible, o un sitio fabuloso?  Estas preguntas te han ayudado a entender que la emociones te informan sobre la relación que tienes contigo, con los demás y con el mundo.

No uso categorías como emociones buenas o malas, porque no hay tal cosa, como buenas o malas emociones, son simplemente energía e información. Las valoraciones morales o preferencias culturales no tienen nada que ver con lo que son las emociones, algo que sucede en nuestro cuerpo, la energía de la vida.

A la gente, en general, no le han enseñado cómo transformar las emociones y hacen lo que pueden.

Estas son las estrategias más comunes que usan:

controlarlas, analizarlas, comer, fumar, medicarse, distraerse, ignorarlas, reprimirlas, justificarlas, restarles importancia, etc.

Todo esto no resuelve nada, son estrategias con resultados negativos.

Toda la energía de las emociones no transformadas se almacena en el cuerpo a nivel celular. Tu cuerpo tiene tu memoria emocional. Por eso hay emociones que se activan siempre en las mismas partes del cuerpo. Esta energía no transformada se acumula en los tejidos, los músculos, las articulaciones y los órganos de tu cuerpo y causa problemas físicos.

Por ejemplo: se te cierra el estómago, presión en el pecho, tensión en los hombros y cervicales, dolores de cabeza, insomnio, dolor de espalda, etc. Si te suena lo de enfermedades psicosomáticas, la cosa va por aquí. Gran parte de las enfermedades tienen un componente emocional de sentimientos no resueltos. Cuantos más años pasan, más intensas son las molestias físicas.

Las emociones no resueltas también afectan al día a día de la vida personal. Hay personas que tienen aspectos de su vida bloqueados, que no avanzan, que repiten las mismas situaciones y emociones, se sienten atrapadas y sin salida.

Lo que te he comentado hasta ahora es el modelo de las emociones que yo uso, pero hay más modelos, claro, pero éste es el que yo elijo, es sencillo, claro y eficaz. Evidentemente la realidad es más compleja, pero en este caso, menos, es más.

Pautas para dejar a tu cuerpo gestionar las emociones

Te voy a dar unas pautas para las emociones y después lo puedes practicar. Vas a trabajar con la energía de las emociones, con lo que sientes en tu cuerpo. Cuando hay una emoción sueles sentir algo en tu cuerpo, ¿no sientes nada? Es imposible porque eres un ser humano. Empieza a prestar atención a las sensaciones en tu cuerpo. Deja la cabeza, cierra los ojos, observa tu cuerpo y notarás las sensaciones físicas de las emociones.

Cuando haya un conflicto, un disgusto, una discusión, un enfado, una decepción, es decir, cualquier situación en las que sientes una emoción, párate y ves a un sitio tranquilo y donde puedas estar solo. ¿No hay?, pues siempre puedes ir al baño, es algo socialmente aceptado que una persona vaya al baño en el trabajo o cuando está con gente.

En un sitio tranquilo, donde no te interrumpa nadie, silencias el móvil, te sientas y cierras lo ojos. Con los ojos cerrados, prestas atención a tu cuerpo, observa qué está sucediendo en él. Generalmente notarás una o varias zonas donde hay más intensidad energética.

Cito algunas como ejemplo, pero pueden ser otras: el corazón latiendo intensamente; un nudo en el estómago; una presión en el pecho; dificultad para respirar; tensión en los hombros, cuello o cualquier otra parte del cuerpo; molestias en la espalda o las piernas; hormigueo en las piernas, los brazos o las manos; presión en la cabeza; algún dolor punzante, etc.

También puedes sentir la combinación de varias sensaciones. Cualquier sensación que sientas en tu cuerpo, no importa lo intensa que sea, es normal, es energía. Si no estás acostumbrado a sentir tu cuerpo te puede impresionar al principio, pero te aseguro que no hay ningún peligro. Todo lo que sientas en tu cuerpo es normal, es la energía de la vida danzando en ti. Es normal.

Es importante que cuando notes la energía de la emoción en tu cuerpo, no hagas nada, repito nada. Pero es posible que de forma automática hagas lo que has hecho siempre, te doy ejemplos: respirar, respirar para relajarte, enviar energía positiva, analizar, controlar, volver a la situación otra vez, desconectarte de la emoción, pensar que no es importante, etc. etc. Pues bien, lo que sueles hacer no lo hagas, evítalo. No hagas nada.

Observa las sensaciones físicas en tu cuerpo, no hagas nada, y déjalas evolucionar solas. Dejar evolucionar las sensaciones significa observarlas y permitir que se resuelvan solas. Sí, lo has leído bien, permitir que se resuelvan solas. Creemos que hemos de hacer algo con las emociones, no hace falta, notarás que, si no haces nada, se transforman solas.

El cuerpo se autorregula constantemente en una tendencia hacia al equilibrio. Esto se llama homeostasis. Y las emociones se pueden transformar por si solas si te permites sentirlas sin hacer nada. El cuerpo autorregula las emociones, es parte de nuestro ADN.

Cuando la cabeza no interviene, refrenas tu impulso de hacer algo y te permites sentir las sensaciones físicas en tu cuerpo, las emociones se transforman solas. Sí, solas. El organismo se autorregula emocionalmente, es algo que tenemos de nacimiento, solo hemos de permitir que suceda evitando las interferencias de la mente.

Cuando te molesta una piedra en el zapato, sueles parar un momento y te la quitas. Cuando una etiqueta en la ropa te rasca la piel, la cortas con las tijeras. Cuando tienes sed bebes y cuando tiene sueño duermes. Pues cuando tengas una emoción para un momento y la sientes. 

El día antes de la pasada Navidad fui a una panadería artesanal que hace un pan que le encanta a mi familia. Cuando pedí el pan la dependienta me dijo que no tenía en ese momento y que volviese más tarde, que traerían más. Le sugerí si podía encargarlo y así no tendría la incertidumbre de estar pendiente del pan y me contestó que no podía hacerlo. Me ofrecí a pagarle el pan al encargarlo y de nuevo la respuesta fue que no era posible.

Salí de la panadería, muy irritado, frustrado e impotente. Mi dirigí a un banco, me senté y cerré los ojos. Me permití sentir las sensaciones en mi cuerpo, te garantizo que eran intensas, y cuando se habían transformado abrí los ojos con una sonrisa. Mi mente, en vez de estar atrapada con la rabia y la frustración, estaba buscando soluciones creativas que vinieron solas.

Busqué en internet, con el móvil, el teléfono de la panadería, llamé, pedí que me guardasen dos barras de pan y me indicaron que en un par de horas ya las tendrían. No me quejé, ni hice referencia a lo que había pasado, para mí ya no tenía ninguna intensidad emocional, y conseguí lo que quería, el pan preferido para mi familia el día de Navidad.

Cuando la energía de la emoción se transforma, dejamos de reaccionar y actuamos creativamente, elegimos la respuesta.

Almudena, una cliente de 35 años, sentía constantemente ansiedad en su trabajo por la forma en que la trataba su jefe. Empezó a hacer esta técnica de autorregulación de las emociones y cambió su actitud frente al comportamiento de su jefe, decidió ser asertiva y ponerle límites, dejó de sentirse mal consigo misma y notó más seguridad y confianza en sí misma.

Lo que antes la afectaba mucho ahora simplemente lo percibía con neutralidad. Y sorprendentemente, su jefe cambió su actitud hacia ella. Cada vez que se sentía mal por el comportamiento de su jefe, se paraba para quitarse la “piedra del zapato”, iba al baño y hacía esta técnica,  y cambió su vida.

Permanecer atrapados en las emociones nos hace reaccionar, sufrir y continuar estancados. Cuando las transformamos ya no reaccionamos, sino que elegimos la respuesta que queremos dar a las personas o situaciones que vivimos.

¿Cómo sería un proceso de autorregulación de las emociones?

Veamos cómo sería un proceso de autorregulación de las emociones. Sucede algo que me hace sentir una emoción y voy al baño o a un sitio tranquilo donde no me interrumpan. Cierro los ojos y observo las sensaciones en mi cuerpo. No hago nada y dejo que evolucionen hasta que se transforman y ya no noto nada en mi cuerpo.

Si este proceso se alarga o se estanca es que estás haciendo algo. Deja la mente, deja de controlar y vuelve al cuerpo, vuelve a las sensaciones. No hagas nada. En un par de minutos tu organismo puede transformar cualquier emoción si le dejas hacerlo. Lo has leído bien, un par de minutos.

Cuando no notes nada en tu cuerpo es que la emoción se ha transformado. Puedes notar: paz, tranquilidad, sentir un estado de bienestar, que te has quitado un peso de encima, etc.  Todo es normal. Y notarás que la situación que has vivido ya no tiene la carga emocional de antes. Cuando no quede nada en el cuerpo y te sientas bien, abre los ojos.

Esta técnica no es controlar las emociones, no controlo nada, es imposible controlar las emociones, las dejo que evolucionen solas. Tampoco es relajarse, no hago nada para relajarme, las siento y entonces se resuelven solas.

Es muy común decirle a la gente cuando tiene una emoción que se relaje, es una tontería, y además no se relajan. Es como decirle a una persona que tiene una piedra en el zapato que se relaje y siga caminando, mejor que pare y se la quite.

Si tienes una emoción siéntela.  Solo se restablecerá el equilibrio en tu cuerpo cuando la hayas sentido. Mejorarás tu vida cuando la sientas. Cuánto más sientas mejor te sentirás. En vez de ir contracorriente en el río la vida, irás con la corriente de la vida, aceptando y sintiendo lo que la vida te da y sintiéndote profundamente vivo. Sentir es vivir y vivir es sentir.

No puedes controlar el río de la vida, te pasarán cosas de todo tipo, pero sí que eres el dueño de cómo las vives, de cómo manejas tus emociones y de la respuesta que eliges dar en cada momento.

Cuando sientes las emociones no necesitas lanzarte a comer, la compulsión por la comida desaparece progresivamente y encuentras un equilibrio dentro de ti que jamás te dará ningún alimento y mucho menos un atracón.

Lo que has leído te va ser muy útil y aunque no puede sustituir al seminario, donde demuestro y se practica esta técnica, te puede servir de punto de partida.

Ánimo, ¡Tú puedes hacerlo!

Y cuando lo hagas, por favor comenta aquí como te ha ido y comparte tu experiencia con el resto de personas que lean este artículo.

SOBRE EL AUTOR:

Luis Navarro

En 1994 me mudé a Estados Unidos donde completé los estudios de Piscología Espiritual en la Universidad de Santa Mónica y posteriormente amplié mi formación en Stanford en California. Master en Hipnosis, terapeuta, coach co-activo y especialista en gestión de las emociones.


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