Si rechazas tu cuerpo, nunca conseguirás sentirte bien.

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La mayoría de las dietas empiezan porque no nos gusta nuestro cuerpo. Rechazas tu cuerpo, no te sientes bien y quieres adelgazar.

La experiencia de muchas personas delante del espejo, o al subir a la báscula y ver el peso, es de rechazo, critica y juicio a su cuerpo. No les gusta, no es el que quieren.

El problema es que desde el rechazo al cuerpo éste no se puede cambiar consistentemente.

Aquello que rechazamos, lo hacemos más intenso y más duradero en el tiempo. Al rechazar el cuerpo, creamos más sobrepeso, más intenso y durante más tiempo.

Te lo explico con un ejemplo:

Cuando sales de la ducha y ves tu cuerpo en el espejo o el peso en la báscula, viene un ¡ufffff!.

Este ¡Ufffff! es negativo. Es lo que te repites mentalmente y sientes cada día sobre tu cuerpo.

Ahora imagina, que una persona te repite cada mañana, al salir de la ducha o al pesarte en la báscula este ¡Ufffff! ¿Lo aceptarías? ¿Dejarías que lo hiciese? No, no lo permitirías.

Esta persona, ¿te trataría bien repitiendo el ¡Ufff!? No ¿verdad? Te trataría mal.

Lo que haces cada mañana repitiendo el ¡Uffffff! ¿Cómo se llama? En efecto te tratas mal, rechazas tu cuerpo, te maltratas.

Seguramente no eras consciente de que te maltratabas, lo hacías automáticamente, lo vivías como algo normal. Pero, no es normal maltratarse por el cuerpo que tienes.

No pretendo que te sientas mal, simplemente que seas consciente, que te des cuenta de lo que haces.

Cuando somos conscientes del maltrato que nos infligimos, podemos cambiarlo.

Solo podemos cambiar, aquello de lo que somos conscientes.

Esta es la clave, empezar a cambiar progresivamente lo que nos perjudica.

Te voy a explicar cómo…

En la vida te has encontrado con personas horrorosas, desagradables o molestas, que rechazas porque te incomodan.

Posiblemente un día decidiste sobre esa persona, sabes qué, es como es. En ese momento la aceptaste, y desde esa decisión la relación con esa persona molesta, fue más llevadera.

Volvamos al maltrato diario delante del espejo o en la báscula.

¿Quién ha creado este maltrato? Claro tú.

¿Quién puede cambiarlo? Solo tú que lo has creado, puedes cambiarlo.

¿Cómo puedes cambiarlo? Aceptando lo que es, lo que hay, tu cuerpo.

Aceptar tu cuerpo, es la clave para poder cambiarlo.

Aceptarlo no significa tirar la toalla o rendirse. Quiere decir aceptar lo que es, lo que hay.

Por supuesto, que no es el cuerpo que deseas o te gustaría tener, pero es lo que es, es lo que hay. Y solo si empiezas a aceptarlo progresivamente, podrás cambiarlo.

La forma práctica de hacerlo es mirándote en un espejo, de cuerpo entero, al salir de la ducha, observarte, y repetirte: “acepto mi cuerpo y elijo respetarme”.

Hazlo diariamente, y notarás cómo va cambiando progresivamente, la relación con tu cuerpo y la forma de percibirlo.

Una sencilla frase “acepto mi cuerpo y elijo respetarme”. Que también puedes repetir, en cualquier momento que venga un ¡Uffffff!: al ponerte la ropa que vas a llevar, y ver que no entra, al ir a comprar ropa, después de comer en exceso, y siempre que te sorprendas con un ¡Ufffff!.

No se trata de querer evitarlo o controlarlo, recuerda que es algo automático, sino de contrarrestarlo con la frase, para desprogramar el maltrato y cambiar progresivamente, la relación con tu cuerpo.

Recuerda, “acepto mi cuerpo y elijo respetarme”, siempre que te des cuenta de un ¡Uffffff!

SOBRE EL AUTOR:

Luis Navarro

Me formé en Estados Unidos, donde residí 8 años. Soy terapeuta por la University of Santa Mónica (California) Hipnoterapeuta Clínico y Master en Hipnosis, coach co-activo por CTI y experto en emociones. Ayudo a mis clientes a dejar de fumar, adelgazar y a procesar las emociones.


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