La paradoja de las dietas

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Seguramente has hecho dietas en el pasado para adelgazar.

Fuiste a un profesional que te dio una serie de recomendaciones sobre qué alimentos debías o no debías comer.

Sobre las cantidades que tenías que ingerir y cuándo debías comer. Lo seguiste con ilusión y entusiasmo para lograr tu deseo de adelgazar.

Lo que no sabías entonces es que hacer una dieta, es decir, pasar hambre voluntariamente es estresante.

Desde el punto de vista del cerebro hacer una dieta es igual a una hambruna y genera hormonas estresantes. Y es posible que te haga engordar. Vamos a explorarlo.

Pasaste hambre porque no comías lo que querías y las cantidades de te apetecían.  Todo el sofisticado sistema que regula desde el hipotálamo del cerebro la energía del cuerpo, la digestión de los alimentos y las señales de hambre y saciedad entró en estado de alarma.

Redujiste el número de calorías que tu cuerpo recibía y el hipotálamo llegó a reducir el metabolismo hasta en un 40% para que sobrevivieses. Quizás te suena esa sensación al empezar una dieta de tener menos energía, un cierto dolor de cabeza o sensación de cansancio.

Esta es la explicación a esos síntomas al empezar las dietas. Tu cuerpo está optimizando la energía disponible debido a la reducción de las calorías que aportas al comer menos.

El hipotálamo regula tu energía en el cuerpo, y presta especial atención a la proveniente de la alimentación. Quiero darte una idea de lo complejo que es este sistema y los elementos que intervienen. Es un poco científico, pero vale la pena describirlo.

Los elementos conocidos con capacidad para actuar a nivel del hipotálamo, disminuyendo el apetito y aumentando el gasto de energía, proceden del sistema gastrointestinal (proteína similar al glucagón, polipéptido pancreático, péptido YY, colecistoquinina y oxintomodulina); del sistema endocrino (insulina, adrenalina a través de sus efectos beta-adrenérgicos y estrógenos); del tejido adiposo (leptina, visfatina, omentina-1, etc.); del sistema nervioso periférico (efectos beta- adrenérgicos de la noradrenalina); y del sistema nervioso central (CRH, melanocortina, proteína agouti, CART y MCH).

Aquellos elementos con capacidad para actuar sobre el hipotálamo para aumentar el apetito y disminuir el gasto energético proceden del sistema gastrointestinal (ghrelina y factor liberador de hormona de crecimiento), y del sistema nervioso central (neuropéptido Y, orexinas y canabinoides).

En el hipotálamo se integran las señales aferentes neurales y humorales para coordinar la ingesta (a través de sensación de hambre o de saciedad) y el gasto energético (aumentando o disminuyendo el metabolismo basal y la eficacia termogénica del tejido adiposo marrón) en respuesta a condiciones que modifican el balance energético del organismo.

El núcleo arcuato del hipotálamo contiene 2 tipos de sistemas celulares, uno constituido por aquellas que disminuyen el apetito o neuronas que contienen proopiomelanocortina, que actúa como precursor de la hormona estimulante de los melanocitos-α y agonista de los receptores para melanocortina 3 y 4. 

Y el otro sistema celular en el que se estimula el consumo de alimentos y contiene neuronas ricas en neuropéptido Y, y en un péptido relacionado con la proteína agouti, que aumenta la ingesta de alimentos.

Como puedes deducir es un mecanismo muy sofisticado, en el que intervienen varios sistemas del cuerpo, y en el que se sigue investigando y descubriendo más elementos.  Desde el centro de control del hipotálamo se gestiona toda la información y se toman decisiones.

La lógica del hipotálamo

Cuando reduces tu alimentación o dejas de comer ciertos alimentos al hacer una dieta, el hipotálamo no sabe si es una hambruna, es decir que no hay comida, o si lo haces voluntariamente. Su función es que sobrevivas, que no te extingas por falta de alimento.

Habrás notado que cuando haces una dieta estás irritable, tienes ansiedad por la comida y piensas todo el día en la comida. No te la puedes quitar de la cabeza.

Es admirable la fuerza de voluntad que has tenido para aguantar así, disciplinadamente, durante semanas o meses para adelgazar. Todas estas emociones están diseñadas para que rompas la dieta y comas, para que sobrevivas, siguiendo la lógica del hipotálamo.

Lo decepcionante es que después de todo el esfuerzo que has hecho notas el efecto rebote.

Sientes una necesidad física y psicológica de comer todo lo que no has podido comer mientras hacías la dieta. Este impulso te supera, no es controlable, y notas que al cabo de un tiempo has recuperado el peso que con tanto sacrificio conseguiste perder.

Resulta frustrante no haber consolidado lo logrado con gran esfuerzo y tiendes a considerar que es culpa tuya que en el fondo te falta voluntad.

Si, como muchas personas, has hecho varias dietas, habrás observado que el efecto yo-yo se repite una y otra vez.

Adelgazas para notar el efecto rebote posteriormente. Además, empiezas a notar que no solamente recuperas el peso, sino que además ganas más kilos después de hacer una dieta.

Si persistes en hacer dieta habrás notado que no solamente no has mantenido el peso perdido, sino que a lo largo de los años has ganado peso y que cada vez te es más difícil perderlo, tu cuerpo parece no responder a las dietas como antes.

En definitiva, después de años haciendo dietas te puedes encontrar con más kilos de los que tenías al empezarlas y que además parece que no hay manera ya de adelgazar.

¿Qué dice la ciencia?

Veamos lo que nos dice la ciencia al respecto. Hacer dietas influye intensamente en que ganemos peso en el futuro. Quince estudios a largo plazo, que hicieron un seguimiento a personas que hacían dietas de 1 a 15 años observaron que tenían más posibilidades de engordar que las personas que no hacían dietas. A. G. DullooHow Dieting Makes a Lean Fatter…” (Cómo hacer dieta hace que una persona delgada sea más gorda) publicado en Obsesity Review 2015.

Otro estudio de P.S. MacLeanThe Role of Adipose Tissue in Weight Regain After Weight Loss” (El papel del tejido adiposo en el aumento de peso después de la pérdida de peso) publicado por Obsesity Review 2015, también destaca que hacer dietas es contraproducente para muchas personas porque les causa sobrepeso, de media, en vez de adelgazar.

Sandra Aamodt afirma en su libro “Why diets make us fat” (Porqué las dietas nos hacen engordar) después de citar varios estudios al respecto, afirma: “Tomadas en conjunto, todas estas evidencias sugieren que hacer dietas repetidamente probablemente no conduzca a una pérdida de peso permanente, si no que aumentan las probabilidades de ganar peso en el futuro debido a comer en exceso”. Y esta es la paradoja de las dietas, que lo que hacías para adelgazar es muy probable que finalmente haga que engordes.

SOBRE EL AUTOR:

Luis Navarro

Me formé en Estados Unidos, donde residí 8 años. Soy terapeuta por la University of Santa Mónica (California) Hipnoterapeuta Clínico y Master en Hipnosis, coach co-activo por CTI y experto en emociones. Ayudo a mis clientes a dejar de fumar, adelgazar y a procesar las emociones.


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