¿En qué consiste la mentalidad de dieta?

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En la sociedad actual hay mucha información sobre nutrición y dietética, en forma de programas de televisión, libros, internet, consejos de amigos y conocidos, entrevistas y reportajes varios, entre otros muchos.

Si además has hecho dietas, has aprendido a controlar lo que comes, a tener en cuenta las calorías, a compensar, a esforzarte en comer menos o no comer ciertos alimentos.

El control de la comida desde la cabeza es la base de la mentalidad de dieta, para no engordar más y para poder adelgazar. La prioridad es adelgazar o no engordar más y para ello hay que controlar la comida y controlarse.

Este control constante lleva a sentir ansiedad por la comida, a tener la sensación de que la comida nos controla y a pensar todo el día en la comida.

Las consecuencias de la mentalidad de dieta.

Según la mentalidad de dieta, hay alimentos que no debemos comer porque nos han dicho que engordan, porque tienen muchas calorías. Inevitablemente un día no podemos controlar más el deseo de ese alimento y nos damos un atracón.

Al comer excesivamente nos sentimos culpables y pensamos que no tenemos voluntad, nos juzgamos, enfadamos y criticamos porque pensamos que así no lo conseguiremos nunca.

Aunque no hagamos un régimen, como tenemos interiorizada la mentalidad de dieta, vivimos en modo dieta. Esto quiere decir que estamos siempre pendientes de lo que comemos, de las calorías, del peso de nuestro cuerpo y controlando lo que subimos o bajamos.

De hecho, controlar lo que comemos requiere esfuerzo, voluntad y sacrificio constantes. Emocionalmente nos enfadamos y nos regañamos por portarnos mal, por comer demasiado y no hacer las cosas bien. Es un sinvivir constante...

El devastador ciclo de privación y atracón.

Vivir en modo dieta lleva a comer en un ciclo constante de privación y atracón, o de control y descontrol permanente. Es una montaña rusa en la que subimos y bajamos constantemente afectando esto a nuestro estado de ánimo y a la autoestima.

Este hábito de privación y atracón tiene varias formas de presentarse en la vida diaria de las personas. Algunas no comen nada durante el día, pero al llegar a casa después del trabajo no paran de comer. En cambio, hay personas que durante la semana no tiene problema en controlar lo que comen, pero el fin de semana se despistan por la vida social.

A veces el ciclo es durante el año, antes del verano me controlo para adelgazar, en vacaciones me descontrolo, después del verano otra vez ejerzo control para perder los kilos engordados en vacaciones. Es típico en Navidad comer en exceso, descontrol, para volver a controlarme después de fiestas.

Es un sube y baja constante en el que viven muchas personas.

Rasgos comunes de la mentalidad de dieta:

Hay dos rasgos comunes a las personas que viven en modo dieta que han sido muy bien estudiados.

  1. LA LICENCIA MORAL.

El primero es la licencia moral, un fenómeno psicológico muy bien desarrollado por Kelly McGonigal en su libro The Willpower Instinct:

Foto: Kelly McGonigal

Cuando somos pequeños si nos lo comemos todo nos portamos BIEN, en cambio, si nos dejamos comida en el plato nos portamos MAL.

Cuando somos adultos, cuando hacemos una dieta y nos controlamos, nos portamos BIEN. Si, por el contrario, al hacer la dieta nos descontrolamos, nos portamos MAL.

El acto de comer se convierte en un dilema moral, algo que está BIEN o está MAL.

En cambio, ¿beber agua es un dilema moral? ¿Si bebemos 2 litros al día nos portamos bien y si no bebemos esta cantidad diaria nos portamos mal? En absoluto porque beber es beber y no hay ningún dilema moral. Bebemos si tenemos sed o nos apetece y punto.

¿Hacer ejercicio es un dilema moral? ¿Si me muevo me porto bien y si no lo hago me porto mal? para nada. Hago ejercicio o no lo hago, y ya está.

En cambio, comer es un dilema moral, especialmente si tenemos mentalidad de dieta, y constantemente estamos valorando si nos hemos portado bien o mal.

Somos juez y parte. Y generalmente un juez bastante severo. El fenómeno se complica porque cuando me porto bien, hago una dieta, me controlo y he adelgazado unos kilos, me merezco…. un premio, una recompensa. Y esta recompensa es comer lo que no he comido mientras me portaba bien.

O sea que controlo lo que como y me porto bien, para después descontrolarme y portarme mal comiendo todo lo que no he comido antes. ¿No es absurdo? Y además con la licencia moral de que "me lo merezco".

Este es un aspecto muy importante, porque cuando hay deseos contrapuestos, comer y adelgazar, portarte bien te da permiso para ceder a los impulsos. Mucha gente lo expresa diciendo “como me he portado bien, me merecía darme un capricho” ¿Te suena?

Darnos un capricho nos parece la mejor recompensa para la virtud, nos olvidamos de nuestros verdaderos objetivos, cedemos a la tentación y nos sentimos legitimados para ello.

Es importante que seamos conscientes de este dilema moral y nos demos cuenta que comer es comer y basta, sin dar ninguna valoración moral a comer por el hecho de hacerlo o no hacerlo. Comer es comer.

       2. LA CONTRA-REGULACIÓN.

El segundo de los rasgos que tienen en común las personas con mentalidad de dieta fue desarrollado por dos investigadores Janet Polivy y Peter Herman, siguiendo los estudios previos de Richard Nisbett.

Esta segunda característica común viene a defender la idea de que cualquier persona haciendo dieta o controlando lo que come, puede continuar si no hay ninguna perturbación. Pero en cuanto ésta se produce, sea porque sucede algo emocional, hay un estímulo externo, se rompe la rutina o se falla en algún aspecto del control, se produce lo que se llama técnicamente contra-regulación.

Foto: Richard Nisbett

Si has hecho dietas te será familiar algo como esto. “La he fastidiado, con lo bien que iba. ¿Para qué seguir? Mejor sigo disfrutando y ya empezaré otra vez mañana”. Seguro que te suena. En cuanto hay una perturbación y te despistas, es buffet libre, a por todas y mañana ya volveré a empezar de nuevo.

La mentalidad de dieta supone una lucha constante entre dos fuerzas opuestas, comer y adelgazar, controlar y rebeldía, lo que debo hacer y lo que me gustaría hacer, lo que tengo que hacer y lo que realmente quiero.

Esto produce un estado de ansiedad constante con la comida, una mala relación con el cuerpo y el peso, que son la evidencia del fracaso, y un estado emocional de enfado, en el que nos regañamos por no ser capaces de hacerlo bien.

Es por todo ello, que yo defiendo y defenderé siempre mi alternativa a las dietas, que consiste en conectar con el estómago y escuchar al cuerpo a la hora de comer.

Ya lo he expresado en alguna otra ocasión, y te lo repito, las estrategias de control de los alimentos que ingerimos no funcionan.

¿Que opinión tienes sobre la mentalidad de dieta?

¿No te has cansado ya de hacer una dieta tras otra sin obtener resultados permanentes?

Espero tus comentarios al final de esta página.

SOBRE EL AUTOR:

Luis Navarro

En 1994 me mudé a Estados Unidos donde completé los estudios de Piscología Espiritual en la Universidad de Santa Mónica y posteriormente amplié mi formación en Stanford en California. Master en Hipnosis, terapeuta, coach co-activo y especialista en gestión de las emociones.


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1 comentario en “¿En qué consiste la mentalidad de dieta?

  1. Para mí, a sido una suerte conocer el método Navarro, lo leí en una Contra de “La Vanguardia “, fuí a una sola reunión y me he adelgazado 16 kg., disfrutando de la comida, sin pasar hambre, súper fácil y con alegría.
    Es así!

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