El Día Internacional Sin Dieta

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Se celebra cada 6 de mayo, pero debería ser todos los días del año. Es muy positivo que sea una vez al año para dar a conocer lo ineficaces y contraproducentes que son las dietas. Toda celebración tiene una historia que vamos a descubrir.

Mary Evans Young es una feminista británica que se concienció a través de sus propias experiencias: sufrió anorexia nerviosa y fue acosada en la escuela por estar gorda. Impartía cursos en los que enseñaba a otras mujeres a apreciarse por lo que eran y a aceptar sus cuerpos.

Young relata en su libro, Diet Breaking: Having It All Without Having to Diet (Romper la dieta: Tenerlo todo sin tener que hacer dietas), cómo durante uno de estos cursos que impartía en 1991, se irritó con la conversación que oyó en un descanso, en el que las participantes debatían sobre si iban a comer una galleta o no.

Al volver del descanso, Young decidió desafiar al grupo y preguntarles:

 

 “¿Qué creéis que pasaría si dedicarais tanto tiempo y energía a vuestras carreras como lo hacéis con las dietas?”.

 La respuesta fue espectacular. Era como si las mujeres hubieran estado esperando la oportunidad de hablar sobre este tema.

Otros dos incidentes fortalecieron el deseo de Young de exponer lo que ella creía que es la inutilidad de la dieta.

El primero sucedió cuando asistió a un programa de televisión en el que a tres mujeres a las que les graparon los estómagos para adelgazar. Relataban su difícil experiencia. Ninguna de ellas recibió asesoramiento antes de someterse a cirugía y a una de las mujeres se le soltaron sus grapas, recuperó el peso y se sometió nuevamente a la operación, hasta tres veces.

Young encontró este programa muy angustiante, finalmente se dio cuenta de que se identificaba con el dolor físico y emocional de las mujeres en el programa porque ella misma había experimentado ese profundo odio hacia sí misma en un momento de su vida. El segundo incidente sucedió un mes después, cuando leyó en un periódico que una adolescente de 15 años se había suicidado porque la acosaban por ser gorda.

A raíz de estas experiencias, en 1992, Young lanzó el Día Internacional Sin Dieta en Londres. Era una pequeña aventura para ser celebrada por una docena de mujeres con un picnic en Hyde Park, Londres. Las edades iban desde veintiuno hasta setenta y seis años y todas llevaban pegatinas que decían: Ditch That Diet (Entierra esa Dieta). Como llovió, el picnic acabó teniendo lugar en su casa.

Al año siguiente la iniciativa llegó a Estados Unidos, Canadá y Australia y con el transcurso de los años siguió cruzando fronteras. Desde entonces, el Día Internacional Sin Dieta se ha extendido por todo el mundo. En 2018, ya son 25 años en que se ha celebrado y cada vez con más presencia en los medios. Coincide con la concienciación de que las dietas no solo no funcionan, sino que además pueden ser perjudiciales.

Entre los principales objetivos de la jornada se destacan el de aceptar el peso que uno tiene, hacer trabajo de sensibilización contra las discriminaciones por el peso y tomar conciencia sobre el hecho de que muy probablemente quien comienza una dieta no logrará alcanzar la meta deseada.

Este día también está pensado para enfocarse en estilos de vida saludables y la inutilidad y los peligros de las dietas. Su símbolo es una cinta de color azul claro.

Las dietas...

Las dietas tienen su origen en el rechazo al cuerpo por tener unos kilos de más. Al seguir dietas se va creando progresivamente la mentalidad de dieta. Se empieza a controlar los alimentos que se comen y su cantidad. Se experimenta hambre física, se siente irritabilidad y ansiedad por la comida. Se piensa constantemente en comer cuando se hace una dieta.

Es importante entender que pasar hambre voluntariamente para adelgazar no es saludable, es contraproducente y además no se consolida el peso perdido porque el efecto rebote es intrínseco a las dietas y se recuperan los kilos e incluso alguno más.

Cuanto más agresivas y estrictas son las dietas, más perjudicial es para el cuerpo y más larga su recuperación. Hay dietas que crean secuelas durante años.

Además, las personas que han hecho dietas viven en modo dieta constantemente. Esto quiere decir que, aunque no hagan una dieta, controlan lo que comen para no engordar, no pueden evitar pensar todo el día en la comida y la comida les controla.

El control de la comida lleva a la ansiedad y al descontrol. En la mente de la persona que ha hecho dietas se crea una lista de alimentos que no deben comer porque engordan. Esta misma prohibición o limitación de comer esos productos les lleva finalmente al descontrol y al atracón.

El hecho es que millones de personas, especialmente mujeres, viven diaria mente esta “guerra” con la comida, con miedo a engordar, con la báscula como testigo de su fracaso a la hora de perder peso.

Entran en un bucle de privación, control seguido de descontrol, atracones, ansiedad y culpabilidad.

Las dietas perjudican físicamente, puesto que no solo no se consigue adelgazar, sino que puede ser finalmente la causa de sobrepeso para personas que las han hecho repetidamente. Esto perpetúa el rechazo del propio cuerpo.

También perjudican emocionalmente, por los sentimientos negativos hacia el cuerpo, el miedo a engordar, la “guerra” con la comida. La ansiedad, la culpabilidad, en enfado con uno mismo. La frustración y la impotencia por no conseguir adelgazar a pesar de repetidas dietas. La sensación de falta de voluntad y de ser responsable del propio fracaso. Estos sentimientos minan la autoestima de muchas personas.

A nivel mental se tiene la sensación de estar atrapado en un bucle sin salida. Con miedo a engordar, pero sin poder salir del ciclo de:

control, ansiedad, descontrol, comer en exceso, engordar, control otra vez y así sucesivamente.

La pregunta inicial de Young la podríamos reformular así,

“¿Qué creéis que pasaría si dedicarais tanto tiempo y energía a vuestras “vidas” como lo hacéis con las dietas?”.

Concienciarse, a través del Día Internacional Sin Dieta es un primer paso importante para empezar a cambiar la relación con el cuerpo y con la comida.

SOBRE EL AUTOR:

Luis Navarro

Me formé en Estados Unidos, donde residí 8 años. Soy terapeuta por la University of Santa Mónica (California) Hipnoterapeuta Clínico y Master en Hipnosis, coach co-activo por CTI y experto en emociones. Ayudo a mis clientes a dejar de fumar, adelgazar y a procesar las emociones.


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