Descubre qué tipo de comedor eres

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Hay muchas formas de hacer dieta sin saberlo.

A veces se hace inconscientemente sin darse uno cuenta.

Por eso es importante que descubras que estilo tienes a la hora de comer o cómo comes, para saber si haces dieta sin saberlo.

Lo habitual es que uno de los tipos que te voy a describir en este artículo sea el predominante, aunque puedes tener más de un tipo o depender de las circunstancias que te rodean.

Siendo consciente de como comes puedes cambiarlo. Porque seguir comiendo así te perjudica y te ha hecho engordar.

Descubre que personalidad tienes cuando comes:

Las personalidades del comedor que impiden bajar de peso.

El que come cuidadosamente:

Tienden a estar atentos a lo que comen. Aparentemente comen perfectamente y son muy conscientes de su nutrición y de lo que ingieren. Desde fuera parecen saludables y hacen ejercicio.

Hay un rango de comportamientos dentro de la personalidad de quienes comen cuidadosamente.

Un caso extremo es una persona que puede sufrir por cada trozo de comida que se pone en la boca. Examina las etiquetas que informan del contenido nutricional, pregunta al camarero sobre el plato, los ingredientes y cómo se ha cocinado.

Todo esto no es negativo. La diferencia es la intensidad de la vigilancia y el sentimiento de culpabilidad en sus elecciones al comer. Suelen comer poco y controlan la cantidad de alimentos que ingieren.

Puede dedicar mucho tiempo a pensar en lo que van a comer y suelen estar preocupados por su próxima comida.

En realidad, no siguen una dieta, pero en su mente están evaluando si los alimentos son saludables, engordan o tienen mucho azúcar o grasa.

Han cruzado la fina línea entre estar interesado en la salud y comer conscientemente, convirtiendo esto en una preocupación constante y a veces en una obsesión.

A veces factores externos les afectan. Por ejemplo, hay personas que comen de esta forma durante toda la semana y así se ganan el derecho de comer lo que quieren el fin de semana o cuando van a una cena o a una celebración.

El problema es que los fines de semana son 104 días al año.

No hay ningún problema en estar interesado en ser saludable. El problema sucede cuando esto deteriora una relación sana con la comida al estar pendientes de lo que comemos constantemente.

El profesional de las dietas:

El profesional de las dietas es muy fácil de reconocer. Está siempre haciendo una dieta, al tanto de la última novedad del mercado que le promete bajar de peso controlando la comida, del libro de moda o del método más reciente para adelgazar.

Lo ha probado todo. Saben mucho sobre cantidades, calorías, incompatibilidades y trucos para adelgazar. Siempre están haciendo una nueva dieta a pesar de que la última no les ha funcionado.

Se diferencian de los que comen cuidadosamente en que para estos la prioridad es estar saludables, mientras que los que hacen dietas, siempre tienen como prioridad adelgazar.

Si no están oficialmente haciendo una dieta, están pensando en la próxima que van a hacer.

A menudo, al levantarse piensan que va a ser un buen día y que van a empezar bien y a conseguirlo esta vez. Saben mucho sobre dietas y nutrición, pero no les es útil.

Es normal que se den un atracón cuando han comido algo que no debían comer. Creen que no lo van a hacer más y que mañana van empezar de nuevo seriamente. Así que mejor me lo como ahora que tengo la oportunidad.

Este ciclo de dieta, adelgazar, efecto rebote, engordar y dieta de nuevo, con atracones intermitentes, les hace sentir frustración e impotencia.

Es muy duro vivir así, con el efecto rebote después de cada dieta y con dificultades para adelgazar después de haber hecho muchas dietas, porque ya no les funcionan.

Viven en un ciclo contante de privación y atracón, tienen periodos en los que comen poco y luego se hartan. Es una montaña rusa imparable de la que no saben cómo bajar.

Algunas personas llegan a tomar laxativos, diuréticos, saciantes o pastillas para adelgazar. Como nada de esto funciona pueden llegar a tener desórdenes alimentarios como anorexia nerviosa o bulimia.

Múltiples estudios lo demuestran y Francis M. Berg en su libro The Health Risks of Weight Loss (Los riesgos de adelgazar), de 1993, recopiló evidencias científicas y estadísticas sobre los riesgos de los métodos para adelgazar.

El que come caóticamente:

Generalmente son personas muy ocupadas que no tienen tiempo para nada. Comen caóticamente en cuanto tienen ocasión lo primero que tienen a mano.

Un snack de una máquina, comida rápida, cualquier cosa. Aunque les preocupa lo que comen, en el momento de caos esto desaparece.

Pueden estar periodos largos sin apenas comer y después comer en exceso porque tienen un hambre voraz. No son conscientes de este patrón porque no tienen tiempo para hacer todo lo que quieren, y están desconectados de su cuerpo.

El que no puede rechazar la comida:

Los estímulos constantes para comer le pueden. La mera presencia de la comida le impulsa a comer, aunque no tenga hambre.

La mayoría de las veces no son conscientes de que comen, ni de la cantidad de comida que ingieren. Los entornos donde hay comida en abundancia son particularmente problemáticos para estas personas.

El que no puede tirar nada de comida:

Son las personas que no puede evitar acabarse lo que hay en el plato. Siempre se acaban todo lo que hay, aunque noten que su cuerpo les dice que ya tienen bastante, siguen comiendo hasta dejar limpio el plato.

Perciben esto como algo normal, porque lo llevan haciendo desde hace muchos años y la mayoría de personas lo hacen.  Incluso pueden llegar a comerse lo que sobra del plato de sus hijas/os para no tirar nada.

El que come debido a sus emociones:

Es el que usa la comida como tranquilizante cuando se siente mal emocionalmente. Especialmente la ansiedad, los nervios, la frustración, la impotencia, la soledad, la frustración, la preocupación, el miedo, etc.

Aunque ven la comida y comer en exceso como un problema, en realidad es sólo el síntoma de algo más profundo. Pueden comer pequeñas cantidades, comer en exceso o abandonarse con gran cantidad de comida.

Posiblemente has descubierto que comes siguiendo alguno de los estilos que has leído o varios de ellos. Esto es normal si has hecho dietas y tienes mentalidad de dieta. La buena noticia es que ahora todo esto puede cambiarse empezando a conectar con tu cuerpo.

¿Con qué personaje de los descritos te has identificado?

¿Quieres cambiar para siempre tu relación con la comida?

Espero tus comentarios al final de esta página.

SOBRE EL AUTOR:

Luis Navarro

En 1994 me mudé a Estados Unidos donde completé los estudios de Piscología Espiritual en la Universidad de Santa Mónica y posteriormente amplié mi formación en Stanford en California. Master en Hipnosis, terapeuta, coach co-activo y especialista en gestión de las emociones.


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