El desayuno y lo que desayunamos

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El desayuno es considerado ampliamente la comida más importante del día. Muchas personas piensan que no pueden funcionar bien si antes no desayunan. Pero no siempre ha sido así.

Durante gran parte de la historia de la humanidad no se desayunaba. Y lo que desayunamos diariamente se ha incorporado recientemente a nuestra dieta. Echemos un vistazo esta interesante historia del desayuno.

Durante varios siglos en la época medieval, del año 500 al 1.500, no se desayunaba. No era un hábito social entre la población comer algo por la mañana después de levantarse, no se consideraba una comida necesaria e importante. Se solía hacer una única comida alrededor del mediodía.

El desayuno estaba bajo la crítica teológica católica. El influyente teólogo del siglo XIII Santo Tomás de Aquino escribió en su Summa Theologica que el desayuno cometía “praepropere”, o el pecado de comer demasiado pronto, que estaba asociado con la gula.

La gula era mal vista y considerada una grosería por la Iglesia Católica, ya que suponían que, si uno desayunaba, era porque también tenía otros apetitos lujuriosos, como la cerveza o el vino.

Debido a que la gente medieval veía la gula como un pecado y un signo de debilidad, los hombres a menudo se avergonzaban de tomar el desayuno.

Comer algo antes de la misa de la mañana era algo rechazado pues el precepto religioso indicaba que se tenía que ayunar. De hecho, desayuno, significa dejar el ayuno, no ayunar, en definitiva.

La revolución industrial conllevó la migración masiva de campesinos a las ciudades que trabajaban como obreros en las fábricas. Se vio la necesidad de que se alimentasen por la mañana para que tuviesen energía para trabajar las largas jornadas laborales. Y así es como el desayuno se consolidó.

Los cereales para desayunar.

Los cereales no aparecieron en el desayuno hasta el siglo XIX en Estados Unidos y eran recetados por los doctores. El cereal para el desayuno se inventó para promover la salud general y el bienestar, pero también con otra intención muy específica.

Nada menos que el Dr. John Harvey Kellogg, el hombre que da nombre a una de las marcas de cereales de desayuno más famosas del mundo, inventó primero la granola y luego los copos de maíz como parte de una dieta puritana diseñada para suprimir el deseo sexual y alejar a los americanos del pecado. Sí, se suponía que desayunar cereales nos salvaría de la masturbación.

Uno de los pacientes del doctor Kellogg fue el vendedor Charles M. Post, quien disfrutó tanto con los cereales del doctor Kellogg que se inspiró en ellos para crear su propio imperio de cereales, comenzando con Grape Nuts. Al final, no fueron los beneficios espirituales los que llevaron a la popularidad de los cereales como alimento para el desayuno, o los beneficios para la salud:

la ventaja real del cereal para el desayuno es su conveniencia.

desayuno-cereales

Al principio se tenían que cocinar muchos cereales para el desayuno, mezclándolos con agua hervida y dejándolos reposar. Pero los que tuvieron más éxito fueron los que se podían disfrutar sin tiempo de preparación.

Desde entonces, los fabricantes han intentado promocionar y vender sus productos en un mercado saturado haciéndolos más dulces y caprichosos, y en la actualidad muchos cereales son tan ricos en azúcar y carbohidratos que pueden terminar enviándolos de regreso al médico.

El café no fue siempre la estrella del desayuno.

El café no se convirtió en una bebida popular en Europa hasta el siglo XIX. Durante muchos cientos de años la humanidad comenzó el día sin una taza de humeante café.  De hecho, antes de que el café se convirtiera en la bebida básica para el desayuno de millones de personas, muchas empezaban el día con alcohol.

Para los antiguos egipcios, la comida de la mañana consistía en pan y cerveza, mientras que los antiguos griegos preferían el vino, y los romanos hicieron lo mismo. Incluso en la Europa preindustrial, cuando la contaminación hacía que no fuera una buena idea beber agua, la “sopa de cerveza” era una opción popular para el desayuno.

cafe-desayuno

La razón por la que el café se hizo tan popular en el desayuno es la misma razón por la que es tan popular hoy en día, la cafeína. Así como el hábito de desayunar fue una consecuencia de la Revolución Industrial, la llegada y la creciente popularidad del café en los siglos XVIII y XIX iban de la mano con la industrialización.

El café proporcionaba un chute estimulante de cafeína a los obreros que realizaban un duro trabajo. Seamos honestos, todos rendiríamos menos si aún comenzáramos todos los días el desayuno con cerveza o vino.

El zumo de naranja logró el éxito debido a la gripe.

Al igual que los cereales para el desayuno, la popularidad del zumo de naranja como bebida matutina tiene mucho que ver con la forma en que se comercializó por sus beneficios para la salud, en lugar de cualquier asociación innata entre el zumo y las mañanas.

Las naranjas son tan perecederas que, durante la mayor parte de la historia, el zumo de naranja no era realmente una opción a menos que se viviera cerca de un campo de naranjos.

Eso cambió con el advenimiento de la pasteurización del jugo a principios del siglo XX, lo que permitió que el jugo envasado llegara a los consumidores en todas partes.

El momento del auge para el zumo de naranja, coincidió con un brote mundial de gripe que se cobró miles de vidas en 1918-1919 y que consiguió que millones de personas se apasionaron de repente por las vitaminas. Las abundantes cosechas de naranjas de Florida crearon un suministro de jugo de naranja envasado para las mesas de desayuno de los estadounidenses.

Desde entonces, hemos asociado el zumo de naranja con buena salud y mañanas soleadas.

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Pero la verdad es que el procesamiento industrial despoja a muchos jugos de naranja comerciales de su frescura, sabor y beneficios nutricionales, y gran parte del sabor se vuelve a agregar artificialmente.

El resultado es una bebida que es básicamente azúcar diluido en un vaso.

Es interesante observar de donde vienen nuestros hábitos de alimentación y lo que desayunamos.

Todo esconde una historia interesante y a veces sorprendente.

Ahora es cosa de cada uno elegir si desea desayunar y qué elige tomar, café, cereales, bollería, zumo de naranja, bocadillo, etc. Pero la pregunta básica sigue siendo…

¿realmente tengo hambre a la hora del desayuno?

SOBRE EL AUTOR:

Luis Navarro

Me formé en Estados Unidos, donde residí 8 años. Soy terapeuta por la University of Santa Mónica (California) Hipnoterapeuta Clínico y Master en Hipnosis, coach co-activo por CTI y experto en emociones. Ayudo a mis clientes a dejar de fumar, adelgazar y a procesar las emociones.


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