¿Comes compulsivamente? Descúbrelo aquí y ponle freno.

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Si tu mente piensa en la comida a menudo o comes frecuentemente sin tener hambre es que comes compulsivamente.

Muchas personas comen impulsivamente sin tener hambre física.

Pasan los días luchando contra su deseo de comer. Algunas veces siguen el deseo y se regañan por su falta de voluntad. Otras veces resisten y se sienten bien, capaces.

Pero lo cierto es que su mente dedica una parte importante de su tiempo y energía a pensar en comer, en el peso y cómo controlar ambos.

Su cuerpo y la comida están presentes constantemente en su día a día. De hecho, los pensamientos tienen tal intensidad que son un estado mental.

¿Cómo son las personas que comen compulsivamente?

Las personas que comen compulsivamente pueden tener diferentes tipos de cuerpos y pueden ser delgadas o gordas.

En efecto, comer compulsivamente no es exclusivo de las personas gordas, hay muchas personas consideradas delgadas que también comen así. Hilde Brunch, doctora e investigadora, autora del libro Eating Disorders, fue la primera en estudiarlo.

Emocionalmente también pueden ser muy diferentes pero lo que tienen en común es su obsesión por la comida y el peso. Esta preocupación constante por la comida y el peso del cuerpo son el sello distintivo de una persona que come compulsivamente.

Algunas personas se rinden ante la intensidad de este estado mental y comen. Otras deciden controlar el deseo de comer y hacen dietas.

En ambos casos comer compulsivamente marca sus vidas. La preocupación por la comida y la imagen física son parte de nuestra cultura y cada vez están más presentes. La norma de belleza actual es tener un cuerpo delgado y millones de personas hacen dietas cada año.

Las personas que comen compulsivamente se ven a sí mismas sin disciplina, faltas de voluntad, indulgentes, sin control, débiles, repugnantes y sobretodo gordas.

Sean delgadas o gordas, todas las que comen compulsivamente se sienten gordas.

Cuando se sienten gordas se están diciendo que es porque se portan mal y se riñen y enfadan. Ser una persona gorda y creer que “me porto mal” están muy unidos.

Asumen que son gordas y que se portan mal, al compararse con los ideales culturales que aceptan como normales sin cuestionarlos, y que descubren que no tienen.

Primero, aceptan y asumen el modelo que hay de un cuerpo delgado ideal y perfecto, del que están muy lejos. Segundo, creen que comer es algo que debe ser controlado.

Las dietas no son la solución.

A la sociedad no le importa porqué millones de personas comen compulsivamente. Hay una presión para adelgazar controlando la comida. No importa la causa, el porqué, lo que tienen que hacer es tener voluntad, controlarse y adelgazar.

Las personas que comen compulsivamente no han fracasado, son las soluciones las que han fracasado. El control de lo que comen no es la solución. De hecho, las dietas agravan el problema.

La receta de las dietas es que no comas ciertas cosas o que comas menos. Crean un ciclo constante de privación y atracón, o de control y descontrol. Se olvidan de las causas de comer compulsivamente.

Cuando alguien come compulsivamente sin tener hambre física es porque se siente mal o tiene una dificultad, e intenta hacer algo para sentirse bien. Comer en esos momentos en una señal de que sufres ansiedad o alguna otra emoción incómoda.

Causas y problemas de comer compulsivamente.

El proceso habitual de una persona que come compulsivamente es el siguiente; se presenta una dificultad o problema en su día a día, sienten ansiedad o simplemente se sienten mal emocionalmente, y comen compulsivamente.

Inicialmente comer les hace sentir cierto alivio, y a continuación se riñen, se enfadan por haber comido. Esto les hace perder el rumbo de lo que realmente les perturba. Y se convencen, y esto es lo peor, de que el problema es comer y el peso, cuando en realidad es la consecuencia de la búsqueda de confort emocional en la comida.

Problema o Dificultad

Ansiedad Emocional

Comida Compulsiva

Los comedores compulsivos se habitúan a comer como respuesta a problemas o situaciones de dificultad emocional, y pierden conciencia de la causa real de su forma de comer. Todo ser humano tiene conflictos sin resolver que causan ansiedad.

Controlar la comida y adelgazar no resuelve la causa de sus dificultades, ya que éstas continúan sin sanarse. Estas personas inician un ciclo de maltrato a ellos mismos que puede durar años, y del que no pueden salir si siguen controlando lo que comen con dietas.

La realidad es que no tienen un problema con la comida y el peso, les faltan recursos para afrontar sus dificultades y las emociones vinculadas a éstas

Sin darse cuenta usan la comida para todo, menos para alimentarse, que es su fin primordial. Están desconectadas de la sensación de hambre física.

¿Qué hacer para ponerle freno a esta situación?

Para salir de este círculo vicioso que se retroalimenta constantemente es fundamental que los comedores compulsivos sean conscientes de lo que les está sucediendo.

A partir de aquí, hay dos estrategias que deben realizrse simultáneamente:

  • La primera es conectar son la sensación de hambre física, conectando con su estómago.
  • La segunda es aprender a gestionar sus emociones, con las herramientas adecuadas, y dirigidas por un profesional.

De esta forma cuando tenemos una emoción, en vez de adormecerla con la comida, sabemos que tenemos la opción de aceptarla y sentirla, en lugar de llenarnos de comida que perpetúa el ciclo de regañarnos, engordar y creer que el peso y el cuerpo son el problema.

Susie Orbach (foto), picoterapeuta y psicoanalista, autora del libro Fat is a Feminist Issue lo expresa de la siguiente forma:

“Es importante recordar que todos tenemos derecho a nuestros propios sentimientos, cualesquiera que sean, y estos cambian. La forma en que los entendemos y lo que hacemos con ellos depende de que aceptemos los sentimientos en primer lugar.

Nos hemos acostumbrado a ignorar nuestros sentimientos, ya sea aguantándolos antes de que tengan la oportunidad de emerger completamente o transformándolos en algo más, por ejemplo, sintiéndonos fatal por ser gordos en lugar de explorar los sentimientos iniciales en primer lugar”.

¿Te has sentido identificada como una de las personas descritas en este artículo?

¿Sigues pensando que la comida y el peso son tus verdaderos problemas?

¿Cuando vas a ponerle freno a tu relación compulsiva con la comida?

Espero tus comentarios al final de esta página.

SOBRE EL AUTOR:

Luis Navarro

Me formé en Estados Unidos, donde residí 8 años. Soy terapeuta por la University of Santa Mónica (California) Hipnoterapeuta Clínico y Master en Hipnosis, coach co-activo por CTI y experto en emociones. Ayudo a mis clientes a dejar de fumar, adelgazar y a procesar las emociones.


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