Ansiedad: Respirar vs Sentir

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Cuando una persona tiene una emoción como la ansiedad se le invita a respirar.

Parece ser que respirar se supone que mejorará la ansiedad…

Lo cual no es cierto porque a pesar de respirar cuando tienen ansiedad, muchas personas siguen sintiéndola.

Respirar no soluciona la ansiedad porque sigo teniéndola.

Pero vamos a ver esto de la respiración con detalle:

Desde pequeños aprendimos a reprimir y evitar emociones aguantando la respiración. Cuando nos decían que dejásemos de llorar aguantábamos la respiración y así conseguíamos dejar de llorar. Igualmente, cuando algo nos asustaba notábamos la tensión en el cuerpo y reducíamos la respiración en estado de alerta.

En la infancia descubrimos como evitar sentir las emociones tensando el cuerpo y aguantando la respiración.

Entonces puede parecer razonable que si respiramos cuando tenemos una emoción la podremos sentir y resolver, pero… no es cierto del todo.

Por mucho que respiremos cuando tenemos una emoción, no parece que la resolvamos.

Lo que he observado es que respirar profundamente cuando tenemos ansiedad interfiere en el proceso natural de resolución de la emoción.

La respiración se convierte en una forma de evitar sentir la emoción, porque se parte de un rechazo a la misma y es un intento de controlarla. Sí, muchas personas usan la respiración para intentar controlar las emociones. No lo consiguen, aunque en algunos casos, se puede sentir cierto alivio.

Al desviar la atención de la mente a la respiración, esta para el proceso mental en el que estaba inmersa y sentimos cierto alivio.

Si buscamos en Google “ejercicios de respiración para calmar ansiedad” hay más de 400.000 resultados. Toda esta información contiene múltiples maneras de intentar controlar, gestionar y en el fondo, evitar tener ansiedad. Desde mi punto de vista no tiene sentido perpetuar la ansiedad cuando podemos resolverla al sentirla.

Jim Leonard en su libro, Vivation, The Science of Enjoying all of your life (Vivation, La ciencia de gozar de toda tu vida) nos dice. “Todas las emociones son kinestésicas (físicas) en su naturaleza y así es como la mayoría de la gente las experimenta”. Esta sensación física que notamos en el pecho o el estómago con la ansiedad es energía.

Cuando tienes ansiedad ¿por qué huyes? ¿por qué intentas evitarla?

Porque es molesta e incómoda, porque crees que es negativa y mala. Porque llevas años haciéndolo y tienes el hábito de intentar controlarla. Tu relación con la ansiedad y las emociones es consecuencia de unas creencias sociales que te han inculcado.

Respirar para no sentir la ansiedad solo va a perpetuar la ansiedad, cada vez durará más y será más intensa. Es más fácil buscar su resolución sintiéndola. Puede parecer una perogrullada, pero las emociones son para sentirlas. Y todo lo que hagas para evitarlas no te va a ser útil.

Es importante que entiendas que la ansiedad y cualquier emoción es energía. La presión en el pecho o la sensación en el estómago, es energía física. Tu cuerpo es energía y las emociones suceden en forma de energía. Es así como se manifiestan y las notas en tu cuerpo.

Las emociones “suceden” en tu cuerpo. Tú no decides tus emociones, no planeas que vas a sentir mañana al levantarte o esta noche cuando estés cenando. En cualquier momento dado, las emociones “suceden” en tu cuerpo. Es un baile constante de energía física. Esta energía puede tener muchas formas de manifestarse que seguramente conoces: frío, calor, sudor, temblor, tensión muscular, comezón, dolor, pinchazos, presión, etc. Todo esto es normal, es solo la energía que se manifiesta.

Como algunas formas de manifestarse las emociones pueden ser intensas, solemos rechazarlas e intentamos no sentirlas.

Esto es razonable, pero inútil. El propósito de las emociones es que las sientas, que permitas que esa energía fluya dentro de ti.  En el fondo, cuando rechazas la ansiedad y quieres controlarla, estás rechazando la parte de ti que siente ansiedad. Siguiendo este camino te estancas y perpetúas la ansiedad.

La alternativa que propongo es lo que dice Jeff Foster en su libro The Way of Rest (La Senda del Reposo) “¡Siente la ansiedad plenamente! (…) Olvídate de la palabra ansiedad y experimenta directamente las sensaciones vivas que te provoca, momento a momento, sin intentar deshacerte de ellas ni detenerlas, sin desear siquiera que desaparezcan. Date la oportunidad de ser curioso y ver lo que está vivo en tu cuerpo en este momento, las sensaciones físicas que están presentes ahora. Sal del pasado y el futuro y sumérgete en la Presencia”.

La importancia de sentir las emociones

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El primer paso para sentir una emoción es aceptarla. Sí, aceptar esa energía burbujeante en tu cuerpo. Si no aceptas lo que es, lo que hay es que te estás rechazando, porque no te gusta lo que estás sintiendo. 

A continuación, y esto es lo más difícil para algunas personas, es no hacer nada. Consiste en evitar todo lo que tienes el hábito de hacer cuando sientes una emoción. No hacer nada quiere decir que vas a observar la energía presente en tu cuerpo sin intervenir.

Y observar tiene una importancia muy grande. No sufres la emoción, la observas. Notas como la energía de la emoción fluye en tu cuerpo, notas como se vuelve más intensa y después va perdiendo intensidad y finalmente no queda nada. En ese momento ya has resulto la ansiedad que sentías.

Solo tienes que aceptar y observar la energía de la ansiedad presente y  esta se resuelve. Te has permitido sentir con respeto y reverencia la energía de la ansiedad y esta se ha resuelto sola. Como consecuencia de permitirme sentir la ansiedad, esta se resuelve. Tanto esfuerzo que hacemos para controlar la ansiedad y resulta que se puede resolver sola, por si misma si no permitimos sentirla.

La respiración es una forma bienintencionada de aliviar la ansiedad. Lo que yo propongo es que la sientas, que notes que está pasando en tu cuerpo, que la aceptes, que dejes que se manifieste con toda su intensidad sin intervenir y te permitas sentirla.

La ansiedad desea tener un hogar acogedor dentro de ti. La próxima vez que aparezca te invito a que le des la bienvenida y te permitas sentirla.

SOBRE EL AUTOR:

Luis Navarro

Me formé en Estados Unidos, donde residí 8 años. Soy terapeuta por la University of Santa Mónica (California) Hipnoterapeuta Clínico y Master en Hipnosis, coach co-activo por CTI y experto en emociones. Ayudo a mis clientes a dejar de fumar, adelgazar y a procesar las emociones.


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