10 razones para dejar de hacer dietas

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En Estados Unidos hay un reality show de la cadena NBC llamado The Biggest Loser (El que más adelgaza) que es una especie de operación triunfo para adelgazar. Lleva 17 temporadas y el premio para el ganador son 250.000 dólares.

Un interesante estudio del impacto a largo plazo, de los espectaculares resultados obtenidos por los concursantes de The Biggest Loser, ha revitalizado el debate sobre los cuestionables beneficios de las dietas. De éste y otros estudios que menciono a continuación, he hecho una lista de las diez razones para dejar de hacer dietas ya:

1. Las dietas no producen resultados a largo plazo.

Un estudio publicado en el Journal of Obesity, firmado entre otros por  Tracy L. Tylka, estimó que, en el mejor de los casos, solo el 20% de los que hacen dietas mantienen la pérdida de peso en un año, y el porcentaje de aquellos que mantienen la pérdida de peso disminuye aún más en los dos años de seguimiento. Los autores sugieren que estas estadísticas serían incluso peores si se hubieran incluido los resultados para los participantes en los estudios que abandonaron las dietas. (1)

2. Se puede recuperar más de lo que se adelgaza.

Existen evidencias claras de que un enfoque restrictivo de la alimentación y centrado en el peso no es efectivo para producir cambios sostenibles en el peso y la salud. Esto se desprende de una revisión de 31 estudios a largo plazo sobre dietas realizado por Medicare, a la búsqueda de tratamientos efectivos de la obesidad. Los investigadores destacan que las dietas no son la respuesta y afirman que, “hay poca base para la idea de que las dietas llevan a una pérdida de peso duradera o suponen beneficios para la salud”. La mayoría de las personas no puede mantener la pérdida de peso a largo plazo y de uno a dos tercios de las personas que hacen la dieta recuperan más peso del que perdieron. (2)

3. Las dietas disminuyen el metabolismo y aumentan el hambre.

Existen respuestas coordinadas del organismo a nivel metabólico, conductual y neuroendocrino diseñadas para mantener las reservas de grasa corporal en un nivel establecido por el sistema nervioso central. Esto se llama “termogénesis adaptativa” y da como resultado la recuperación del peso en aquellos que intentan mantener un peso corporal por debajo del predeterminado. (3) Esta adaptación del metabolismo a la pérdida de peso se asocia con un aumento de la sensación de hambre. (4)

4. La disminución del metabolismo persiste con el tiempo.

En un estudio recientemente publicado sobre los concursantes de The Biggest Loser, su tasa del metabolismo en reposo se redujo en un promedio de 610 kcal / día al final del concurso. Seis años después, su nivel de metabolismo en reposo fue de un promedio de 704 kcal / día, por debajo del nivel inicial. Trece de los catorce participantes en el estudio habían recuperado la mayoría del peso que habían perdido. (5)

5. Las dietas requieren una cantidad de tiempo y energía insostenible.

Las dietas requieren para la mayoría de las personas una cantidad considerable de energía, tiempo y fuerza de voluntad insostenibles. Algunas personas logran seguir las reglas, pero desarrollan una forma de alimentarse restrictiva, con ciclos de privación y atracón. Deben convertirse en expertas para ignorar el hambre, privarse de los alimentos que les apetecen y mantener el control.

Este es un precio a pagar muy alto, ya que se necesita mucha energía para comer solo los llamados alimentos “buenos” y evitar los “malos”. En el ciclo de alimentación restrictiva, comer conduce al conflicto y la culpa, en lugar del placer y la satisfacción que son esenciales para los cambios sostenibles en la forma de comer.

6. Las dietas producen consecuencias psicológicas contraproducentes.

Los estudios han demostrado que la reducción y privación de alimentos que proponen las dietas produce consecuencias psicológicas contraproducentes tales como la preocupación por la comida y la alimentación, distracción, ansiedad, aumento de la ingesta en ausencia de hambre y atracones. (6) Además, el énfasis en el control de peso puede promover desórdenes alimentarios al comer. (7)

7. Las dietas son un enfoque externo.

Las dietas se basan en las reglas de un experto que nos dice cuándo, qué y cuánto comer. Por ejemplo, muchas dietas prescriben una cantidad permitida de alimentos por día, lo que obliga a la persona que sigue la dieta a ignorar la sensación de hambre. Las dietas pueden prescribir comer a horas de comida predeterminadas, lo que a veces provoca que la persona que hace dieta coma incluso cuando no tenga hambre. Esto les enseña a ignorar su cuerpo y los desconecta aún más de las señales internas de hambre y saciedad de su estómago, alejándolos de su capacidad de saber lo que su cuerpo necesita (8).

8. Las dietas pueden aumentar los atracones y la culpa.

La mayoría de las dietas se basan en limitar varios alimentos de una forma u otra. Cuando ciertos alimentos están prohibidos, su valor intrínseco aumenta, como si estuvieran en un pedestal, fuera de su alcance. Cuando estos alimentos deseables son restringidos, los sentimientos de privación aumentan, lo que puede llevar a un deseo más fuerte. Cuando uno finalmente cede a este intenso deseo, se siente culpable y fuera de control.

Pueden dejar la dieta e incluso darse un atracón de los alimentos de los que se han estado privando.

Esta lucha constante lleva a un ciclo interminable de comer, arrepentirse y volver otra vez. Acaban teniendo una relación de amor-odio con la comida. Por supuesto, la mayoría de las personas que hacen dieta se culpan a sí mismas cuando fallan con la dieta, cuando en realidad, la dieta les falló a ellos.

9. Las dietas no actúan sobre las causas del sobrepeso.

Las dietas realmente no abordan las razones por las cuales la mayoría de las personas comen en exceso. Aunque sustituir patatas fritas por una ensalada puede reducir temporalmente las calorías, si las patatas fritas se comen por aburrimiento, la ensalada tampoco resolverá la emoción. En consecuencia, cuando la dieta ha terminado, los factores desencadenantes de que hayamos engordado no han cambiado, por lo que se vuelve los hábitos alimentarios anteriores. (9)

10. El enfoque en la pérdida de peso y el peso puede causar el rechazo al cuerpo.

Hacer dieta en respuesta a la presión social para lograr una forma o tamaño corporal idealizado y asumir el ideal de tener un cuerpo delgado perpetúa las creencias y actitudes negativas en las personas que no tienen un peso, tamaño o forma “aceptables” socialmente. La estigmatización del peso-cuerpo se asocia con la disminución de la salud y el bienestar en varias formas, que incluyen un mayor consumo de calorías, disminución del ejercicio, atracones, baja autoestima, depresión y disminución de la salud. (1)

¿Qué se puede hacer?

Las investigaciones han demostrado que la aceptación del tamaño y forma del cuerpo, y aprender a escuchar las señales de hambre y saciedad, produce mejoras sostenibles en la presión arterial, niveles de colesterol, actividad física, autoestima y depresión en comparación con la dieta. (10)

Hay un movimiento mundial en crecimiento que rechaza las dietas y se orienta hacia un enfoque basado en aumentar la conexión con los indicadores físicos para comer, sintonizar con la sabiduría corporal y practicar habilidades de atención plena.

Referencias:

(1) Tylka, T., et al. (2014.) The Weight-Inclusive versus Weight-Normative Approach to Health: Evaluating the Evidence for Prioritizing Well-Being over Weight Loss. Journal of Obesity, 2014.

(2) Mann, T., Medicare’s search for effective obesity treatments: Diets are not the answer. American Psychologist, 62

(3) Rosenbaum M, Leibel RL. Adaptive thermogenesis in humans. International Journal of Obesity (London) 2010


(4) Tremblay A, Royer MM, Chaput JP, Doucet E. Adaptive thermogenesis can make a difference in the ability of obese individuals to lose body weight. International Journal of Obesity (London) 2013

(5) Fothergill, E., Guo, J., Howard, L., Kerns, J. C., Knuth, N. D., Brychta, R., Chen, K. Y., Skarulis, M. C., Walter, M., Walter, P. J. and Hall, K. D. (2016), Persistent metabolic adaptation 6 years after “The Biggest Loser” competition. Obesity


(6) Polivy, J. (1996.) Psychological consequences of food restriction. Journal of the American Dietetic Association, 96(6)


(7) Daníelsdóttir S, Burgard D, Oliver-Pyatt W: AED Guidelines for Childhood Obesity Prevention Programs. 2009, Academy of Eating Disorders


(8) A Non-Diet Approach to a Sustainable Healthy Lifestyle. Retrieved May 05, 2016 from Am I Hungry?

(9) May M: Eat What You Love, Love What You Eat: How to Break Your Eat-Repent-Repeat Cycle. Am I Hungry? Publishing; 2013.


(10) Bacon, L., & Aphramor, L. (2011). Weight science: evaluating the evidence for a paradigm shift. Nutrition Journal, 10

 

 

SOBRE EL AUTOR:

Luis Navarro

Me formé en Estados Unidos, donde residí 8 años. Soy terapeuta por la University of Santa Mónica (California) Hipnoterapeuta Clínico y Master en Hipnosis, coach co-activo por CTI y experto en emociones. Ayudo a mis clientes a dejar de fumar, adelgazar y a procesar las emociones.


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